Reseña y crítica de "Selección Peruana 2015 - 2021", antología de cuentos

 

                                                                                                   Fotografía: Aarón Alva


Por: Aarón Alva 


La reciente convocatoria para la Selección Peruana 2015 – 2021, realizada por Ricardo Sumalavia y publicada bajo el sello de Editorial Estruendomudo, deja una buena impresión en los primeros alientos del bicentenario. Destaca la pluralidad de autores, hombres y mujeres, como también el temperamento ecléctico de sus cuentos seleccionados. A diferencia del grupo anterior (S. P. 2000 – 2015) el actual volumen reúne textos que no se emparentan en cuanto a historias y unilaterales actos sociales, sino que respira el aire de una generación que esculpe su literatura a través de múltiples y originales estímulos. La formación tiene en sus filas a Charlie Becerra, Malena Newton, Luis Francisco Palomino, María José Caro, Romina Paredes, Yero Chuquicaña, Gimena Vartu, Cristhian Briceño, Stuart Flores, Andrea Rivera Carrillo y J.J. Maldonado.


Antes de leer el libro y ver los nombres convocados, uno podría sorprenderse por las ausencias, principalmente por la de Miluska Benavides, recientemente antologada por Granta como unas de las mejores voces latinas menores de treinta y cinco años; sin embargo, el prólogo del director técnico explica esta y otras ausencias y sus motivos, así como los criterios de selección. Este nuevo equipo está conformado por escritores nacidos entre 1985 y 1996, cuyos primeros libros publicados no pasan de tener cinco años de ver la luz. Además, otro punto desemejante en comparación al equipo anterior, es su actual residencia, pues vienen desarrollando su carrera desde y en tierras peruanas. 


No obstante, solo una de las autoras no tiene aún libro publicado, pero esto no perjudicó ni puso en duda su integración al seleccionado, tal como apunta el DT. Nos referimos a Malena Newton, cuyo caso peculiar destaca no solo por lo mencionado, sino porque su cuento “Un tipo ex”, es realmente una grata sorpresa en cuanto a forma y estilo. Se trata, pues, de un texto aislado del sistema escritural manido y clásico, que impregna su prosa con un juego lúdico, paródico, excelentes e inteligentes símiles, reuniendo elementos pop y dejando de lado el usual remate catártico y redondo. La historia de fachada va de una chica empleada en el singular servicio de terminar relaciones. 


Algo similar en cuanto a distanciamiento escritural, se aprecia en el cuento “Los trabajos”, de Cristhian Briceño, donde el lector asiste a un mundo distópico, controlado por tiranos que se sirven de la oscuridad como fuente fecunda de poder. Tal como lo mostró en su último libro (Su seguro servidor), Briceño traslada con éxito su plano narrativo hacia dimensiones carentes del desorden moral imperante hoy en día.


Personalmente, considero a los cuentos arriba citados como la dupla ofensiva de la Selección Peruana. 


“Aura azulada”, de Andrea Rivera sobresale por reflejar un tema que poco a poco se va librando del estigma impuesto por una sociedad vieja y censuradora: la depresión. Con un lenguaje correcto y sensible, la narradora recrea su trajín personal como persona alejada de sí misma y su entorno cercano. Siendo Andrea la narradora más joven de esta selección (1996), su relato da luces de una generación en muchos casos apegada al ensimismamiento, pero capaz de reflotar sus propias alas, sus propios poderes desde la soledad. 


Los planos oníricos son explorados en “La piel fría”, cuento de Stuart Flores, galardonado con el Premio Copé Oro 2018. El autor se aleja del realismo, creando la ilusión de capas neblinosas en las que el subconsciente del protagonista deambula sin hallar calma al malestar producido por una pérdida amorosa. El texto presenta una interesante forma de abordaje, sin embargo, se hace un tanto largo y pierde fuerza hacia el final debido al tono algo flojo de los diálogos.


El relato “Hambre” de Yero Chuquicaña, trae la cuota “serie b”, a la selección. Influenciado por películas de ese tipo (además de sus literales referencias dentro del texto), narra una escena algo tragicómica, donde la pareja del protagonista revela la extraña costumbre de comer objetos bizarros, y termina por “transformarla” en un ser feroz. Un guiño al género fantástico. Es un cuento divertido y ligero, pero no mucho más allá de una anécdota ocurrente ni gran trabajo en cuanto a lenguaje. No hace mucho, Chuquicaña participó en otra antología con el cuento “Tony Montana”, el cual es de lejos superior al presente. 


“Hijo de Dios” de J.J. Maldonado, un relato cercano al hiperrealismo, pinta la historia de un asesino en serie, ubicado en Ñaña, que se considera a sí mismo un elegido por el plan divino para “pokerizar” (palabra tomada de la novela Apocalipsis de Stephen King) a toda clase de seres que sus ojos y pensamiento tildan de abominación. Abunda la violencia y sadismo del personaje, pero también un lado blando y en cierto modo sumiso que lo llevará a torcer su misión en busca del propio aniquilamiento como redención. 


Hasta acá, los cuentos mencionados se desprenden del habitual semblante del realismo.


En “Beirut”, cuento de María José Caro, está muy presente el tema del abuso de poder y violencia perpetrado por una clase media alta ofuscada con quienes no tienen más que nombre y apellido. La mirada sensible y contenida de Macarena (la niña narradora) es capaz de advertir aquel abuso desde su infancia y sentir, a través de imágenes narrativas muy bien logradas, lo que en futuro quizá podría regir su modo de vida. Con un lenguaje sencillo, pero bien dosificado, María José Caro perfila un retrato violento a la vez que poco transigente de un sector social que, en apariencia, promulga lo contrario. 


La violencia, esta vez ejercida contra los niños, aparece también en “Turbo Berguer”, de Luis Francisco Palomino. Un grupo de menores de edad descubre con horror y en propia piel el fondo voraz y corrompido de gente al acecho de carne inocente. Destaca en el relato el lenguaje directo, heredero del realismo sucio, y el buen uso del dato escondido como técnica narrativa; además, el cómo encubre un hecho traumático sin necesidad de revelar detalles, calibrado bajo la narración en apariencia inocente de un niño.


Si bien restan tres cuentos por citar, considero que existe en ellos un desnivel en cuanto a calidad. “El niño sagrado de Puchi”, de Gimena Vartu, a pesar de ser una estampa alegórica que en principio promete, decae al no clarificar con pistas adecuadas el móvil de su protagonista. No estoy de acuerdo en esta ocasión con las palabras del DT en su prólogo, al afirmar que el texto inserta lo absurdo como estrategia narrativa, pues, claramente, se aprecia todo lo contrario. Lo mismo sucede con el cuento “Kintsugi” de Romina Paredes, el cual narra una historia familiar que no conduce a ningún lado y ralentiza la lectura. El texto contiene una imagen final bastante fuerte (las rajaduras de la cerámica) que, sin embargo, la autora podría haber usado como punto de partida y darle mejor aprovechamiento. El cuento, “Seis mosquitos ciegos”, de Charlie Becerra, el único texto policial del volumen, adolece en el uso del lenguaje demasiado simple y nada literario, además de sus personajes y escenas un tanto acartonadas. No es una mala historia, pero el autor no ha ido más allá de descubrir el fósil y no reconstruirlo con las herramientas adecuadas, en palabras del buen Stephen King.   


  No menos interesantes, son las entrevistas a cada autor/a en la cola del libro. Me quedo con la reunión de ideas acerca de la narrativa peruana actual, donde se comparte el divorcio con la antigua generación y sus preocupaciones formales y estilísticas y se alumbra la nueva construcción de un camino propio. A esta seria de diez preguntas, (narrativa peruana actual, autores/as favoritos, trabajos de cada uno, dificultades por escribir, redes sociales, intelectualidad, etc) yo añadiría: ¿es posible (y/o deseable) la canonización literaria en tiempos donde, con seguridad por cada cinco segundos de respiración, se imprime una nueva obra? ¿o es que la literatura, al igual que en mucha música, está encaminada a convertirse en una canción de como mucho dos minutos de duración y luego “ya, ahora otro libro”?


En resumen, la nueva Selección Peruana llega al campo de juego con buen pie, entrenada con los recursos de su tiempo y fresca de cara a lo que viene. Buen trabajo del DT Sumalavia al elegir su equipo, aunque, siempre, por supuesto, y es lo natural y hasta saludable, haya dudas de si tal o cual es el idóneo en su posición. 


Libro recomendado. 



SOBRE EL LIBRO:


Selección por Ricardo Sumalavia.


Escritores/as: Charlie Becerra, Malena Newton, Luis Francisco Palomino, María José Caro, Romina Paredes, Yero Chuquicaña, Gimena Vartu, Cristhian Briceño, Stuart Flores, Andrea Rivera y J.J. Maldonado.


 Año: 2021


240 páginas 


Tapa: Rústica


Puntos de venta: Principales librerías de Lima y a través de la página de Librería Estruendomudo y vía Whatsapp:


Tienda Online: +51 945 888 527


Larco – Av. Larco 508, Miraflores | L-S 9:00am a 7:00pm D: 10:00 am a 8:00pm

+51 972 215 883

Puruchuco – Real Plaza Puruchuco, piso 3 | 9:00am a 7:00pm

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Risso – C.C. Risso, tienda 122 | 9:00am a 7:00pm

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Reseña y crítica de "Selección Peruana 2015 - 2021", antología de cuentos Reseña y crítica de "Selección Peruana 2015 - 2021", antología de cuentos Reviewed by Aarón Alva on jueves, agosto 05, 2021 Rating: 5

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